A veces...
...siento que te conozco,
solo para darme cuenta que es una falsa ilusión,
a veces...
...te quiero y adoro mimarte,
pero te das la vuelta y vuelvo a odiarte,
a veces...
...eres mi mejor recuerdo,
de esos días que parecían eternos,
a veces...
...no se ni cómo decirte que dejes de mirarme con esa cara,
marcada por las noches en vela de un alma descompasada,
a veces,
me dan ganas de gritarte, que pelearme y de agarrarte
con una desesperación que huele a sangre.
¡Qué necesidad tenerte en mi vida!
y que ironía descubrir que no te puedo ni pensar.
¡Qué ironía!
mirarme en el espejo, meditar sobre mí misma,
y darme cuenta
que la única solución que tengo
es hablar en tercera persona.
Pensamiento inconexos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario